25 de julio de 2011

Calendario Escolar 2011-2012

Calendario escolar para el Sistema Educativo de Baja California, a cursos dia 15 hay nos vemos colegas, suerte y adelante.

17 de julio de 2011

Periodistas 21: Aulas de corta y pega

Periodistas 21: Aulas de corta y pega: "Retrasados. Incapaces de navegar y encontrar de forma rápida y eficiente información útil y de calidad. Con baja comprensión y habilidad lec..."

16 de julio de 2011

Ya dijo ok....Documento que avala la entrada a laborar el 15 de agosto de 2011

Bueno este es el documento que avala nuestra entrada a laborar el día 15 de agosto de 2011

6 de julio de 2011

LEER ES ANTINATURAL

Sergio Parra  4 de julio de 2011Tomado de Papel en blanco espacio de literatura.

Sí, aunque suene contraintuitivo es así. Leer es antinatural. Sin embargo, nos puede parecer una afirmación extravagante si todavía arrastramos en nuestro bagaje cultural la idea de que lo natural es lo bueno y lo artificial es lo malo. Que lo bueno es lo que la naturaleza nos entrega espontáneamente y que lo malo es todo lo creado por el ser humano, todo lo manipulado, modificado o sobrealimentado.
Por ejemplo, la gente pierde horas de su tiempo discutiendo la legitimidad de la homosexualidad en base a si es natural o en antinatural.
Esta idea beatífica del mundo (la naturaleza es buena, el buen salvaje) se concentra en el ámbito de la alimentación en los llamados alimentos ecológicos. Pero se olvida con frecuencia que los vegetales (los comestibles, entre ellos) acumulan en su organismo sistemas y moléculas de defensa que directa o indirectamente son tóxicos para el organismo humano. Puede parecer una anécdota, pero una berenjena, por ejemplo, contiene casi tanta nicotina como un cigarrillo light. El tabaco, las setas venenosas o la cocaína se obtienen de forma natural y, evidentemente, todos sabemos que no representan un beneficio sobre la salud.
Lo mismo sucede con la lectura. Es antinatural, pero no por ello el adjetivo debe arrastrar connotaciones peyorativas. Precisamente leer es tan bueno porque es antinatural.
El estado natural del cerebro humano, así como el de la mayoría de los primates, tiende a la distracción. Basta con que aparezca cualquier estímulo interesante, y nuestro cerebro sentirás interés por él, olvidándose de lo que estaba haciendo. Sin embargo, leer un libro requiere de una capacidad de concentración intensa durante un largo periodo de tiempo.
Esta tendencia a distraernos con nuevos estímulos, según la psicología evolutiva, tiene mucho sentido. Nuestros ancestros debían tener cerebros hambrientos de novedades y dispuestos a captar cualquier irregularidad: los objetos estacionarios o invariables forman parte del paisaje y mayormente no se perciben. Los ancestros que no tenían esta capacidad, seguramente tenían mayor probabilidad de morir (por ejemplo, un depredador que acecha) o menor probabilidad de fijarse en una oportunidad (por ejemplo, una fuente cercana de alimentos, lo cual también se traducía en una muerte prematura). Y un ancestro muerto es un ancestro que no se reproduce y que no deja en herencia a su prole sus genes, es decir, rasgos como un cerebro que no tiende a la distracción.
Todos los que en el pasado tenían cerebros predispuestos para la concentración y la linealidad, por tanto, se extinguieron. Nosotros somos descendientes de no lectores. Compartimos sus vetas genéticas. Tal y como señala Nicholas Carr:
Leer un libro significaba practicar un proceso antinatural de pensamiento que exigía atención sostenida, ininterrumpida, a un solo objeto estático. Exigía que los lectores se situaran en lo que el T. S. Eliot de los Cuatro cuartetos llamaba “punto de quietud en un mundo que gira”. Tuvieron que entrenar su cerebro para que hiciese caso omiso de todo cuanto sucedía a su alrededor, resistir la tentación de permitir que su enfoque pasara de una señal sensorial a otra. Tuvieron que forjar o reforzar los enlaces neuronales necesarios para contrarrestar su distracción instintiva, aplicando un mayor “control de arriba abajo” sobre su atención. “La capacidad de concentrarse en una sola tarea relativamente sin interrupciones”, escribe Vaughan Bell, psicólogo del King´s College de Londres, representa “una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico.
En otras palabras, los que seáis grandes lectores, los que disfrutéis profundizando en los mundos imaginarios de las páginas de un libro durante horas, sin necesidad de echar un vistazo a vuestro alrededor, sois algo así como monstruos, mutantes, X-men que podríais figurar en cualquier museo teratológico de la especie humana. Sois antinaturales y raros. Vuestros cerebros han sido reprogramados para olvidarse de sus inclinaciones normales. Y las bibliotecas, por supuesto, son monumentos en contra de la humanidad en su sentido más estricto. Son anómalos edificios para robots. Amenazas del edénico jardín del que todos procedemos.
Los libros son el equivalente intelectual de los antibióticos, los aditivos o el aire acondicionado. Son una tecnología capaz de diluir un poco más nuestra humanidad de serie y moldear nuestro cerebro para alcanzar finisterres que hace apenas unos siglos eran inalcanzables.
Ni que decir tiene que mucha gente había cultivado una capacidad de atención sostenida mucho antes de que llegara el libro e incluso el alfabeto. El cazador, el artesano, el asceta, todos tenían que entrenar su cerebro para controlar y concentrar su atención. Lo notable respecto de la lectura de libros es que en esta tarea la concentración profunda se combinaba con un desciframiento del texto e interpretación de su significado que implicaban una actividad y una eficiencia de orden mental muy considerables. La lectura de una secuencia de páginas impresas era valiosa no sólo por el conocimiento que los lectores adquirían a través de las palabras del autor, sino por la forma en que esas palabras activaban vibraciones intelectuales dentro de sus propias mentes.
Así, lectores del mundo, antinaturales todos, si pensáis más profundamente es porque leéis más profundamente. Porque, en ocasiones, ser antinatural es lo más de lo más.

Vía | Superficiales de Nicholas Carr

26 de junio de 2011

Mi trabajo como docente

Actualmente como docente me encuentro en un contexto a nivel nacional de transición del Modelo Educativo anterior a uno con mejoras transcendentales  este Modelo Actual  permite al educando  construir las herramientas adecuadas para enfrentar la vida, permite al alumno desarrollar un pensamiento complejo[1] obteniendo asi la facilidad de movilizar los saberes el educar para un calidad de vida mejor para cada individuo, me permite como docente crear una perspectiva positiva de mi trabajo como Maestro.
Esto a nivel personal a cambiado ciertos puntos de vista sobre lo que es Educar en nuestro país de tal forma que como docente he podido innovar algunos aspectos de la forma de impartir una clase, de entender lo que es evaluación, el proceso de enseñanza-aprendizaje y sobre todo mi papel como docente al poder romper con ciertos paradigmas ya establecidos en mi formación, conformando estándares  en mi vida profesional, atreves de competencias para la vida dándole calidad a mi vida como profesionista.
Actualmente tengo que adquirir y fortalecer mi compromiso de actualizarme de ver contextos adecuados y reales para poder utilizar herramientas verídicas con las cuales pueda implementar y poner en práctica la movilización de saberes, los trabajos por proyectos, el evaluar mi trabajo, alcanzando estándares internacionales en educación y sobre todo actualizarme como docente.
A nivel nacional México ha adquirido un compromiso de superar fallas en nuestro sistema de educación, esto ha permitido como docente el poder actualizarme de manera profesional, concientizándome cada día a cambiar de actitud, utilizar modelos nuevos en mi planeación, la flexibilidad en el contexto áulico, mi gestión como docente, de manera que pueda percibir estos elementos como parte fundamental de mi labor docente.
Anteriormente creía que debía de hacer esfuerzos sobre humanos para mejorar mi aula, trabajando en actividades y gestionando recursos materiales, concentraba mi esfuerzo erróneamente en situaciones no fundamentales para la educación de los alumnos esto al final no me garantizaba que el proceso enseñanza aprendizaje se diera de manera correcta en mi práctica docente, entendí al fin de cuentas que el encarar honestamente mis fallas, errores, debilidades, como docente  limitaban mi trabajo y el desarrollo de las competencias para la vida en mis alumnos, el aprender a reconocer que mi capacidad como docente no lograba ser desempeñada al 100% o con mayor calidad eso solo dependía de mi aprender a dejar de justificar mis deficiencias con pretextos que se daban en los Centros de Trabajo culpando al gobierno o a la falta de infraestructura, no es lo mejor en el mundo lo que tenemos en el país pero si podemos cambiar esto con actitud esforzándonos por ser profesionales en la educación.
Cabe mencionar que actualmente las políticas educativas han plasmado cambios sustanciosos en la forma de trabajo docente adquiriendo modelos educativos de vanguardia a partir del desempeño y competencia. Educando así a los niños y niñas del país  para la vida, formando individuos críticos, reflexivos, capaces de afrentarse a una sociedad y ser aceptados como tales. En 1994 leí sobre la inteligencia emocional, desde entonces se movía en mí como docente esa idea  de que la educación no solo es memorización, programación, dictado, planas, etc.…. La idea de educar para mí era más transcendental utilizar cosas como un viaje, una excursión, una mañana de juego pero claro siempre con un propósito establecido se me hacía que era más significativo para el alumno que el estar sentado 5 horas y solamente escuchándome o trabajando en un salón de clase, podía evaluar al alumno por su conocimiento adquirido atreves de una suma de valores y plasmarlo en una boleta bimestralmente pero como calificar al alumno que sabia coordinar ideas, manejar pensamientos, hablar de manera fluida y sobresalir en clase o en un equipo pero reprobar en un examen eso era significativo para mi, hoy me he comprometido a encender nuevas líneas de acción, siempre he creído de manera certera en que todo cambio es bueno si me permite establecer caminos con rumbo al éxito así hoy en día como educador tengo la oportunidad de poner en práctica una manera vanguardistas, innovadora, futurista por que no decirlo capaz de crear en los individuos elementos  básicos pero reales, significativos en donde mi labor docente va a transcender.
Son tiempos en los que debo de reconocer mis limitaciones, mis errores y sobre todo aceptar que puedo comenzar a estructurar estándares de desempeño como docente ampliando criterios para evaluar mi trabajo, coevaluar y heteroevaluar entre docentes similares en pensamiento y acción, conduciéndome a construir un análisis de mis resultados y honestamente aceptarlos y corregirlos, en mi vida profesional.
El sistema educativo de México SEP, emprende un viaje a la vanguardia y en este viaje todos y cada uno de los docentes del país debemos de abordar la nave con un  solo propósito, lograr en los educandos los niños y las niñas de México el ser educado con calidad, para vivir con éxito en un mundo cambiante.

Isidro Gómez Ocegueda
Lic. Educación Especial



[1] Edgar Morín Filosofo Francés que desarrolla el estudio del Pensamiento Complejo en los individuos.